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Mal de Altura

Mal de Altura

¿Qué es el Mal de Altura?

A veces llamado “mal de montaña”, el mal de altura es un grupo de síntomas que pueden aparecer si caminas o escalas a una altitud elevada, demasiado rápido.

Por Qué Aparece

La presión del aire que te rodea se llama presión barométrica. Cuando vas a altitudes más altas, esta presión cae y hay menos oxígeno disponible.

Si vives en un lugar que se encuentra a una altitud moderadamente alta, te acostumbras a la presión del aire. Pero si viajas a un lugar a una altitud más alta de lo que estás acostumbrado, tu cuerpo necesita tiempo para adaptarse al cambio de presión.

Cada vez que superes los 2400 metros, puedes correr el riesgo de sufrir mal de altura.

Tipos

Hay tres tipos de mal de altura:

El mal agudo de montaña es la forma más leve y es muy común. Los síntomas pueden sentirse como una resaca: mareos, dolor de cabeza, dolores musculares, náuseas, etc.

El edema pulmonar de alta altitud es una acumulación de líquido en los pulmones que puede ser muy peligroso e incluso potencialmente mortal.

El edema cerebral de gran altitud es la forma más grave de mal de altura y ocurre cuando hay líquido en el cerebro. Es potencialmente mortal y se debe buscar atención médica de inmediato.

Síntomas

Es posible que tener:

  • Dolor de cabeza
  • Mareo
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Fatiga y pérdida de energía
  • Falta de aliento
  • Problemas con el sueño
  • Pérdida de apetito

Los síntomas generalmente aparecen dentro de las 12 a 24 horas después de alcanzar una elevación más alta y luego mejoran en un día o dos a medida que el cuerpo se adapta al cambio de altitud.

En casos más moderados de mal de altura, los síntomas pueden sentirse más intensos y no mejorar con medicamentos típicos (aspirina, paracetamol, etc.). En lugar de sentirse mejor a medida que pasa el tiempo, la sensación de mal estar va a peor. Más dificultad para respirar y fatiga. También se puede padecer:

  • Pérdida de coordinación y problemas para caminar
  • Dolor de cabeza intenso que no mejora con la medicación
  • Endurecimiento en el pecho

Si se desarrolla una forma grave de mal de altura como edema pulmonar o edema cerebral, es posible presentar:

  • Confusión
  • Falta de aliento incluso en reposo
  • Incapacidad para caminar
  • Tos que produce una sustancia espumosa blanca o rosada
  • Coma

¿A Quién Puede Afectar?

Cualquiera puede desarrollar el mal de altura, sin importar lo en forma, joven o saludable que esté, incluso los atletas olímpicos pueden padecerlo. De hecho, estar físicamente activo a una altura elevada te hace más propenso a padecerlo.

La probabilidad de contraer el mal de altura depende de algunas otras cosas: lo rápido que te mueves a una altitud mayor, lo alto que subes, la altitud a la que duermes y otros factores.

El riesgo también depende de dónde vives y la altitud del lugar, la edad (los jóvenes tienen más probabilidades de padecer el mal de montaña) y si has tenido el mal de altura antes.

Tener ciertas enfermedades como diabetes o enfermedad pulmonar no te hace automáticamente más propenso a desarrollar el mal de altura. Pero los genes podrían desempeñar un papel importante en la capacidad del cuerpo para manejar altitudes más altas.

Tratamiento

Si tienes dolor de cabeza y al menos otro síntoma asociado con el mal de altura en el día o dos después de cambiar de altitud, es posible que tengas mal de altura. Si los síntomas son más severos, necesitarás atención médica.

Tu médico podría escuchar tu pecho con un estetoscopio o tomar una radiografía del pecho o una resonancia magnética o tomografía computarizada del cerebro para buscar líquido.

Conocer los síntomas del mal de altura te ayudará a buscar tratamiento temprano, mientras que la afección aún es leve. El tratamiento más importante para cualquier nivel de mal de altura es bajar a una altitud más baja lo antes posible mientras te mantienes seguro.

Si tienes un mal de altura severo, deberás ir a una altitud más baja de inmediato, y debes ser inferior a 1200 metros. Tendrás que ver a un médico lo antes posible y es posible que debas ir al hospital.

Si tienes edema cerebral, es posible que necesites un esteroide llamado dexametasona. Si tienes edema pulmonar, necesitarás oxígeno suplementario y puedes necesitar medicamentos, además de ir a una altitud más baja.

Prevención

La mejor manera de reducir las posibilidades de padecer el mal de altura es a través de la aclimatación. Eso significa que permites que tu cuerpo se acostumbre lentamente a los cambios en la presión del aire a medida que viajas a mayor altitud.

Debes subir a mayor altitud de forma gradualmente. Ir lentamente ayuda a los pulmones a obtener más aire a través de respiraciones más profundas y permite que más glóbulos rojos transporten oxígeno a diferentes partes del cuerpo.

Algunas de las pautas básicas para la aclimatación son:

  • Comience el viaje por debajo de los 3000 metros. Si tienes que volar o conducir a un lugar que está más arriba, para en un destino que esté más bajo durante al menos un día completo antes de subir más.
  • Si haces senderismo, trekking o escalas por encima de los 3000 metros, solo sube 300 metros adicionales por día. Por cada 1000 metros que subas, descansa al menos un día a esa altura.
  • “Sube alto y duerme bajo”: si tienes que subir más de 300 metros en un día, asegúrate de bajar a una altitud más baja para dormir.
  • Bebe de 2 a 3 litros de agua todos los días y asegúrate de que aproximadamente el 70% de las calorías que ingieres provengan de carbohidratos.
  • No fumes, bebas alcohol u tomes medicamentos, como pastillas para dormir.
  • Debes conocer cómo identificar los primeros signos de mal de altura. Inmediatamente desplazate a una altitud más baja si comienzas a desarrollar estos síntomas.
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